Hay proyectos que nos ilusionan desde el primer día, y este ático es uno de ellos. No solo por el resultado final, sino por la confianza que nuestra clienta depositó en nosotras desde el primer momento. Tras varias reuniones en las que conocimos su forma de vivir, sus gustos y la inversión que quería realizar, nos pusimos manos a la obra para dar forma a este ático de obra nueva y convertirlo en un hogar lleno de personalidad.
La primera propuesta fue todo un éxito. Pero ese éxito también fue suyo. Supo transmitirnos perfectamente lo que le emocionaba y lo que quería sentir al llegar a casa. Había una idea muy clara desde el principio: el color tenía que ser el protagonista.
Y eso nos encantó.
Cuando un cliente apuesta por el color, sabemos que no solo estamos diseñando una vivienda bonita, sino un hogar con alma. Creemos firmemente que el color tiene la capacidad de transformar los espacios, transmitir emociones y acompañar a las personas en su día a día. Cada tonalidad elegida aporta calma, energía o alegría, haciendo que la vivienda refleje la personalidad de quien la habita.
Nada más entrar nos recibe un amplio espacio abierto donde salón, comedor y cocina se integran de forma natural. La luz recorre toda la estancia y potencia una paleta de tonos pastel en la que destaca un delicado rosa empolvado. Este color se convierte en el hilo conductor del proyecto, apareciendo en el mobiliario de la cocina y repitiéndose sutilmente en diferentes elementos decorativos, como jarrones, cuadros y textiles.
Para equilibrar la delicadeza de estos tonos incorporamos madera natural y blancos envejecidos, materiales que aportan calidez y crean esa sensación de hogar acogedor que buscábamos desde el inicio.
Las grandes ventanas del salón se visten con elegantes cortinas de lino que filtran la luz natural y suavizan el ambiente. Al cruzarlas descubrimos una terraza pensada para disfrutar durante todo el año, dividida en dos zonas bien diferenciadas: un comedor exterior para compartir largas cenas de verano y un rincón de descanso con cómodas tumbonas donde relajarse al sol durante las tardes.
La zona de noche queda independizada mediante una puerta situada junto a la cocina. Frente a ella encontramos el baño y, a ambos lados, los dos dormitorios.
En la habitación principal continuamos con la misma armonía cromática. La pared del cabecero se divide mediante una moldura horizontal que nos permite combinar dos acabados diferentes. La parte inferior se pinta en un cálido tono naranja sanguina, mientras que la superior se reviste con un papel pintado geométrico que recoge los mismos matices y aporta movimiento sin perder la serenidad del conjunto.
El dormitorio se completa con lámparas de sobremesa de cerámica y pantalla de lino blanco, un cabecero tapizado en un tejido suave y una cama cuidadosamente vestida con ropa de cama de texturas naturales y una composición de cojines lisos y estampados de diferentes tamaños que aportan profundidad y confort.
En la habitación de invitados seguimos el mismo lenguaje de diseño, aunque con una personalidad propia. En este caso, el protagonismo recae sobre un cabecero realizado con molduras verticales pintadas en un delicado azul bebé. Las mesitas en tono terracota y los cuadros, cuyos colores dialogan con toda la estancia, completan un ambiente fresco, luminoso y muy acogedor.
El baño mantiene la misma línea estética del resto de la vivienda. Diseñamos un mueble suspendido de dos cajones en color, cuidadosamente elegido para combinar con el revestimiento cerámico existente de obra. Junto al inodoro incorporamos una columna de almacenaje que permite aprovechar al máximo el espacio sin renunciar a un diseño limpio y ligero.
Tras una puerta corredera se encuentra la lavandería, un espacio tan funcional como bonito. Diseñamos un mueble a medida en un elegante tono verde, combinado con baldas y encimera de madera de roble que aportan calidez. Incorporamos tendales extensibles a diferentes alturas para facilitar el uso diario y completamos la estancia con cestas decorativas para la ropa y las pinzas, demostrando que incluso los espacios más funcionales pueden ser cuidados hasta el último detalle.
Este proyecto demuestra que una vivienda de obra nueva puede transformarse en un hogar lleno de personalidad cuando cada decisión responde a la forma de vivir de quien la habita. Más allá de diseñar espacios, nuestro objetivo es crear lugares que emocionen, que transmitan bienestar y que hagan sentir a las personas que, por fin, han llegado a casa.
Porque en Wabisabi Studio creemos que el mejor interiorismo no es el que sigue las tendencias, sino el que consigue que cada hogar cuente la historia de quienes lo viven.
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